En Marte, ocho horas son suficientes para salvar el mundo... o para que el chico equivocado te robe el corazón.
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PRIMEROS CAPITULOS
LÍNEA
TEMPORAL
Década de
1960: Primeros sobrevuelos de Marte por parte de EE. UU. y la Unión Soviética.
¡Eh, eh, Marte!
1971: La
Unión Soviética aterriza con éxito la Mars 3. La transmisión cesa después de
14,5 segundos. ¡Sigue siendo una victoria!
1976: EE.
UU. aterriza la Viking 1 y la Viking 2. Imágenes y datos transmitidos con
éxito. ¡Yujuu!
Décadas de
1980–2020: Múltiples aterrizajes no tripulados exitosos. Pero ¿por qué los
robots se llevan toda la diversión?
2036:
Michael Graves e Industrias GravesUP lanzan una misión sorpresa. Los primeros
humanos aterrizan en Marte. Espera, ¿qué?
Década de
2040: EE. UU., Rusia, China e India lanzan misiones rápidamente, contraviniendo
el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas.
2045: La
Misión Pax de las Naciones Unidas aterriza en Marte, intentando imponer su
autoridad. Ja, buen intento, empollones.
2056: Se
establece el quincuagésimo asentamiento en Marte. Esto se está llenando.
2067: ACTUALIDAD
.
1.
HUNTER
8 HORAS
RESTANTES
EL TÍO DE
MARTE no sabía que yo venía.
—¿Hola?
—dice, con una inflexión ascendente que pregunta quién soy, qué quiero y por
qué estoy aquí parado cuando ya ha tachado a todo el mundo de su lista. Se nota
que no le gustan los cabos sueltos. Probablemente le estropean su sistema de
archivo.
Está
vigilando la esclusa con una tableta en una mano, un mono de las Naciones
Unidas y una expresión confusa. No estoy seguro de qué tipo de trámite formal
esperaba, pero esta es una forma decepcionante de llegar a un nuevo planeta.
Este tipo
está aquí para dar la bienvenida a diplomáticos y ejecutivos de toda la Tierra
y las colonias orbitales antes de que bajen en transbordador a la superficie.
Uno pensaría que la ONU habría desplegado todos los adornos que pudiera para
nuestra llegada, pero en lugar de eso somos yo y un burócrata nervioso
llamado... entrecierro los ojos para ver su placa. NATHAN, al parecer.
—Este es el
transbordador, ¿verdad? —pregunto—. ¿Pasajeros al tren con destino a Marte?
—Pensé que
ya tenía a todo el mundo —dice Nathan, frunciendo el ceño ante su tableta y
luego mirándome con recelo, como si pudiera ser un polizón—. ¿Cuál es su
destino?
Le lanzo
una sonrisa. Nunca está de más, ¿no? —Estoy aquí para hacer transbordo al
complejo de GravesUP.
—Entonces
nadie en GravesUP sabe que viene. He registrado a todo el mundo previsto para
este transbordador.
Cierto,
Nathan. Mi madre y mi hermana no tienen ni idea de que estoy de camino.
Avisarles habría significado renunciar a mi ventaja, y no me he pasado cuatro
meses mintiendo sobre mi ubicación, hacinado en una lata de sardinas de
carguero y comiendo de bolsas de aluminio para nada.
—Es un
cambio de planes —explico, lo cual tiene la ventaja de ser cierto—. La capitana
decía que hoy no hay viajes desde la Orbital hasta el complejo Graves debido a
una tormenta de polvo. Pensó que podría conseguir que me llevaran a la base de
la ONU —a Pax— y luego hacer que mis chicos enviaran un vehículo para
recogerme.
—Ya lo
resolveremos. —Nathan suspira, como un hombre acostumbrado a que nadie respete
el papeleo tanto como él—. ¿Tiene un nombre?







